
Cada día todos dejamos un rastro.
Un "me gusta" en Instagram, una búsqueda en Google, una foto guardada en la nube.
Somo grandes generadores de datos.
¿Pero qué pasa cuando el corazón deja de latir y los servidores de Silicon Valley siguen trabajando?
¿Quién hereda nuestra vida digital?
¿Cómo superar el duelo de un ser querido cuyas fotos, audios y videos siguen apareciendo después de fallecidos?
Hoy, en Las cosas en su Sitio, intentaremos responder que sucede en el limbo digital.
En Uruguay, el trámite de una herencia está clarísimo: la casa, el auto, las cuentas bancarias. El Código Civil lo tiene todo calculado.
Sin embargo, hoy acumulamos fortunas invisibles: miles de fotos familiares que solo existen en servidores remotos, billeteras virtuales con criptomonedas, millas, puntos o perfiles de redes con miles de seguidores que generan ingresos.
"Mi hermano falleció hace dos años. Al día de hoy me siguen llegando notificaciones de Facebook diciendo 'saluda a tu hermano por su cumpleaños'.
Es un golpe en el pecho cada vez que pasa. Intentamos cerrar la cuenta, pero la plataforma nos pide trámites en inglés, certificados notariales traducidos... es un calvario burocrático en medio del duelo. Su perfil sigue ahí, congelado en el tiempo".
El caso de esta persona que nos dio su testimonio anónimo les ocurre a muchas otras.
El dolor de los familiares choca de frente contra las políticas de gigantes tecnológicos extranjeros.
¿Qué amparo legal real hay en nuestro país?
Dialogamos con la especialista en derecho digital, la Dra Agustina Pérez Comenale.
Hay obstáculos que la especialista señala que a su entender son más operativos que jurídicos.
Ante este escenario, surge una nueva figura, el testamento digital. Ya no solo se hereda la vajilla de la abuela, ahora también se heredan las contraseñas.
Morir en el siglo XXI implica dejar dos entierros: el físico, rodeado de nuestros seres queridos, y el digital, custodiado por algoritmos y contraseñas cifradas.
La pregunta queda flotando en el aire para usted que nos está escuchando en el auto, en la oficina o en su casa: si mañana ya no está... ¿quién se queda con la llave de su vida digital?
¿Y qué dice la legislación en Uruguay?
Hablábamos del impacto emocional de dejar perfiles activos en redes sociales tras nuestra muerte.
Nos metemos en la dimensión psicológica y sociológica. ¿Cómo hacen el duelo las familias conviviendo con los "fantasmas digitales" en sus pantallas?
¿Cómo se procesa la muerte cuando el ser querido que ya no está físicamente sigue apareciendo activamente en nuestras pantallas?
Veamos algunos ejemplos de lo duro que puede resultar:
En 2012, una adolescente de 15 años murió trágicamente tras ser arrollada por un tren en Berlín.
Sus padres necesitaban acceder a su cuenta de Facebook para ver sus mensajes privados, ya que sospechaban que la joven sufría de acoso escolar y querían entender si había sido un accidente o un suicidio.
Facebook se negó rotundamente a darles la contraseña o acceso alegando que debían proteger la privacidad de los otros usuarios que habían chateado con la joven.
Los padres iniciaron una batalla legal que duró seis años. Recién en 2018, el Tribunal Supremo de Alemania sentenció que los datos digitales se heredan de la misma forma que las cartas en papel o los diarios íntimos, obligando a Facebook a entregar el acceso.
Hollie Dance es la madre de Archie Battersbee, un niño británico de 12 años que sufrió daños cerebrales letales en 2022 tras realizar un reto viral de TikTok y cuyo caso conmovió a Europa al ser desconectado tras una dura batalla judicial
Tras la muerte del niño, su cuenta de TikTok y otras redes siguieron activas y el algoritmo continuaba distribuyendo sus videos viejos a miles de personas.
La familia denunció públicamente lo doloroso que era ver comentarios de extraños en los perfiles de su hijo fallecido y la lentitud extrema de los mecanismos de soporte de la plataforma para intervenir el contenido y congelar la cuenta.
Para intentar mitigar esto, plataformas como Facebook o Instagram crearon la opción de transformar las cuentas en "perfiles conmemorativos".
La palabra "En memoria de" se coloca arriba del nombre y el muro se convierte en un espacio de homenaje.
Sobre los impactos de la huella digital cuando ya no estamos vivos dialogamos con la Dra Marta Valfre, abogada de especializada en familia, pero en su rol de Licenciada en Psicología
AUDIO VALFRE 1
Para Valfre siempre hay un pero en estos casos…
La tecnología nos ha dado una especie de inmortalidad artificial. Nunca antes la humanidad había guardado tanto registro de su paso por la Tierra.
Pero esa inmortalidad de silicio y código tiene un límite: la vida real, finita y humana.
Pensar en nuestra huella digital post-mortem no es un acto de desapego, sino de profunda responsabilidad y empatía con los que se quedan de este lado de la pantalla.
Al final del día, desenredar nuestro propio hilo digital es el último gran favor que podemos hacerle a quienes, en el mundo real, tendrán que aprender a vivir con nuestra ausencia.
Escuchá el informe completo de José 'Pepe' Sena en Las Cosas en su Sitio: