HPV: Otra pandemia silenciosa

20 mayo 2025

El informe de Las Cosas en su Sitio

La voz que vamos a escuchar, que parece de hombre, es en realidad de una mujer que conoció de primera mano el HPV. A través de ella podemos nosotros conocer acerca de: el golpe del diagnóstico, la desinformación previa, la información en tiempo real de lo que está pasando sin saber bien lo que va a pasar y con poco espacio para preguntar a fondo, el peso del estigma el peso de poder contagiar. Y el peso, encima, de la posibilidad de desarrollar cáncer.

Le llamaremos Mariana para preservar su identidad. Queda resonando algo que ella decía: esto es una pandemia silenciosa. Porque hay un virus, el HPV o VPH en español (significa virus del papiloma humano), que se propaga entre población sexualmente activa sin que se sepa y, además, con una cuota de tabú importante.

De hecho, se dice que es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente y contagiosa del mundo. Papiloma significa crecimiento de tejido y la formación de papilomas o verrugas en la piel y las mucosas. Se les llama lesiones.

Lo de Mariana fueron lesiones precancerosas que encendieron las alarmas, se extrajeron en cirugía y en principio esta historia se podría terminar para ella con controles posteriores. Pero, cuando esto no sucede, en mujeres se puede desarrollar cáncer de cuello de útero.

Un cáncer que es 100% prevenible, y que si se detecta en etapas tempranas, en el 95% de los casos se puede curar. En Uruguay se diagnostican aproximadamente 312 casos nuevos y unos 296 se curan.

Hace mucho tiempo que se viene combatiendo esta enfermedad y, como resultado de distintas políticas implementadas, la tasa de mortalidad acumuló un descenso de 22% durante las últimas dos décadas. Sin embargo, todavía hoy mueren 143 mujeres al año por cáncer de cuello de útero. Es el cuarto cáncer en incidencia luego de mama, colon y recto, y pulmón.

En mortalidad está en quinto lugar: primero mama, luego colorrecto, pulmón y páncreas. Y el HPV es el principal factor. Aunque también incide el inicio precoz de actividad sexuales, tabaquismo, tener muchas parejas sexuales (lo que los médicos denominan “promiscuidad”), antecedentes de otras enfermedades de transmisión sexual, y también es un factor el nivel socioeconómico.

Pero centrémonos en el HPV, este virus que está mucho más extendido de lo que muchos saben o creen.

La mayoría de las veces se elimina el virus sin problema, pero está ese 10% que no lo hace. También pasa que la mayoría de las veces la infección por HPV es asintomática. Es decir: no da síntomas, y además se va solo.

Pero a veces genera la aparición de esas verrugas genitales que mencionábamos al principio, que pueden ser planas, pequeñas o en forma de coliflor. También puede dar picazón, dolor o sangrado en los genitales. Eso ya en una etapa de lesión “auto detectable”.

Test y guía

Para la detección en etapas tempranas están los test. Y decimos “los” porque ya no es solo el Papanicolau, que las mujeres se hacen obligatoriamente cada tres años sí o sí para ver si hay lesiones en el cuello del útero.

Hace apenas unos meses, desde setiembre de 2024, se empezó a usar en Uruguay un test específico para el HPV. Segun cuenta el ginecólogo Leonel Briozzo, actual subsecretario de Salud Pública, el test de HPV te deja “tranquila” por más tiempo que el PAP porque busca el virus, no la lesión.

La incorporación de esta opción forma parte de una nueva guía de práctica clínica de prevención de cáncer de cuello de útero, elaborada por el Programa Nacional del Cáncer hace muy poquito. Fazzino nos decía que es la primera guía latinoamericana en la que se considera el “status vacunal” de la persona para definir cuándo comenzar a hacerse el test de HPV.

Es un poco intrincado de explicar y lo mejor es que cada una consulte a su ginecólogo, pero esto dice la guía:

Una mujer que tiene vacunación completa o con primera dosis previo a los 15 años: se hace el test de HPV cada 5 años a partir de los 25 años.

Si la mujer no se vacunó antes de los 15 años, si recibió la primera dosis después de esa edad o se vacunó por completo pero después de los 15, deberá hacerse el PAP entre los 25 y 29 (cada 3 años) y luego de los 30 años se hará el test de HPV.

Luego, independientemente del estado vacunal, a partir de los 30 años todas las mujeres deben hacerse el test de HPV cada cinco años.

Es decir: cumplidos los 30 años, la mujer que cuenta con Papanicolau vigente, una vez que este último pierda vigencia a los 3 años, pasará a tamizaje con prueba de HPV.

Fazzino explicó la diferencia entre el test de VPH y el PAP, y los cambios que trajo la guía nueva, que no son muy conocidos.

El test de HPV está exonerado de pago por decreto presidencial. Y otra cosa importante es que las mujeres en actividad laboral pueden pedir el día libre pago para hacerse el test.

Fazzino se enorgullece de que esto sea hoy política de Estado e, insiste, es muy importante. Lo cataloga de “hecho histórico” y “algo de lo que nos vamos a beneficiar todos”. Es algo que, decía ella, se empezó a plantear en 2022. Se logró un par de años después en un trabajo de mucha gente dentro del Ministerio de Salud, con la Udelar, las sociedades científicas, la Academia de Medicina, el Parlamento, entre otros.

Así, con esto y la vacunación, Uruguay queda alineado a la estrategia de la OMS de eliminación de cáncer de cuello de útero.

Hombres

Hablemos un poco de lo que ocurre con los hombres. Porque este NO es un tema femenino.

A diferencia de las mujeres, que pueden realizarse pruebas de biología molecular en el cuello uterino, no existe una prueba clara para detectar el virus en hombres y el diagnóstico suele ocurrir cuando el virus ya causó daño en las células, es decir, cuando ya hay cáncer.

El HPV se transmite principalmente a través de relaciones sexuales, incluyendo el sexo oral y el contacto genital sin penetración. Se cree que con preservativo alcanza y no.

¿Saben qué tipo de cáncer tuvo Michael Douglas? En 2013 reveló que el cáncer de garganta y de lengua que sufría no fue causado por el tabaco ni el alcohol, como se creía, sino por el sexo oral. Lo blanqueó tranquilamente: fue por el HPV.

Afortunadamente, las últimas noticias sobre el actor hablan de un cáncer en remisión.

Vacunación

La otra pata del tema HPV es la vacunación. En Uruguay, la vacuna se incorporó primero en 2013 para niñas solamente, en tres dosis. Era una vacuna optativa y controversial: se decía que causaba efectos adversos y que su eficacia estaba por verse, por lo que se exigía orden médica y consentimiento informado de los padres antes de vacunar a sus hijas.

Además, hubo vaivenes políticos en relación a si promoverla o no. Mucha agua pasó por debajo del puente y hoy se ofrece para ambos sexos, entre los 11 y los 26 años, sin orden médica, sin consentimiento, y de forma gratuita.

Ahora son dos dosis porque está demostrado que alcanza; solo las personas inmunodeprimidas deben aplicarse tres dosis. Lo ideal es que la persona reciba la vacuna antes de la primera relación sexual, con una separación de seis meses entre ambas dosis.

“Hoy se sabe que es completamente segura y recomendable”, decía el subsecretario de Salud. Sin embargo, los niveles de vacunación siguen siendo muy bajos.

La vacuna está habilitada, como decíamos, desde los 11 a los 26 años, pero en algunos casos se indica desde los 9 años, según cuenta la pediatra, infectóloga y diplomada en vacunación, expresidenta de la Sociedad de Pediatría, Mónica Pujadas.

El MSP no maneja un porcentaje de promedio nacional pero es un hecho que es inferior al 50% de la población objetivo. Se sabe que en Montevideo cerca del 45% de las niñas y los varones de 11 a 15 años cuentan con las dos dosis necesarias. En el interior las cifras varían entre un máximo en Durazno (57% en niñas y 50% en varones) a un mínimo en Artigas (31% en niñas y 19% en varones).

Estas cifras fueron publicadas en un informe reciente en Qué Pasa de El País.

Marcos Delfino, pediatra e infectólogo, integrante del Comité de Infectología y Vacunas de la Sociedad Uruguaya de Pediatría, le decía a El País que “el pediatra se tiene que tomar el tiempo en la consulta para explicarles a los padres y al propio niño por qué es necesario que se dé la vacuna”.

Pero, además, Delfino dice que la vacuna está incluida desde 2020 en el carné de vacunaciones y que los vacunadores deberían dar las dos vacunas sin mayor trámite. Esto no pasa porque, si bien es una vacuna recomendada por el MSP, sigue sin ser obligatoria.

Un estudio entre pediatras, publicado en la Revista de Archivos de Pediatría de 2021, hizo encuestas a 67 pediatras de distintos prestadores de salud. Y encontró que, de estos 67, hay 66 que recomiendan la vacuna.

Hay 58 que consideran que tienen información necesaria sobre la vacuna y 64 conocen las indicaciones y contraindicaciones. Pero también se halló que a 63 les gustaría contar con información oficial por parte del Ministerio de Salud Pública, 63 consideran que los pacientes no tienen información adecuada, 21 necesitan entre 15 -30 min para dar información y 65 piensan que pueden influir en la postura de los padres frente a la vacuna.

Pujadas insistió en que estas vacunas se aplican desde 2006 en distintas partes del mundo, por lo que hay “mucha evidencia de que son altamente efectivas, tanto para prevenir la infección persistente de HPV y el cáncer asociado”.

Como todavía existe desinformación y temores sobre todo en los padres, el gobierno tiene previsto lanzar una nueva campaña de vacunación próximamente. Creerse “por fuera” de este problema, de esta “pandemia silenciosa” como le decía Mariana, y creer que esto es algo que les pasa a otros es el primer problema. Es uno de los prejuicios que surgen con este tema.

Escucha el informe completo de Paula Barquet en Las Cosas en su Sitio: