¿Valió la pena todo lo invertido por Antel en los últimos años?

11 de junio 2020

Antel, la empresa pública de telecomunicaciones del Uruguay, fue la “vedette” de las empresas públicas.

En el marco del sector más pujante de la economía y con monopolios que le aseguran buena parte de ese negocio, la empresa mostró no solo buenos resultados en sus balances en los últimos años, sino que además se permitió inversiones formidables para la escala uruguaya.

Del cable de Internet subacuático al Antel Arena, pasando por la penetración de la fibra óptica, las inversiones de la empresa estuvieron a la orden del día en el período pasado, al mismo tiempo que su presencia es casi permanente.

Es verdad que las comunicaciones hoy son parte permanente de la vida diaria y esa estrategia también la siguen otras empresas del rubro de Antel.

Pero la pregunta es hasta dónde Antel manejó en los últimos años realmente el negocio para trasladar el mejor servicio al precio más bajo a los uruguayos, o y hasta dónde fue más allá de su cometido. Y, sobre todo, si lo hizo despilfarrando fondos, que, en última instancia, no dejan de ser públicos.

Y la duda es si esas inversiones tienen un retorno real para los uruguayos, si su rentabilidad es dudosa o si tuvieron como objetivo también promover a una figura política: la de Carolina Cosse.