
Desde el silencio impuesto por el accidente cerebrovascular que sufrió Sebastián Casafúa en 2022, la afasia fue esa pausa abrupta, una fisura inesperada en el fluir de la palabra. Pero Hiato es, sobre todo, el sonido que insiste en regresar.
Hiato, además, es un libro (Criatura Editora) que reúne los textos que Casafúa escribió en ese tiempo de quiebre: fragmentos donde el cuerpo piensa, donde la música aparece como memoria y como refugio, donde las percepciones desbordan la gramática conocida. Son escrituras nacidas de la tenacidad, del gesto obstinado de seguir diciendo aun cuando el lenguaje ya no responde como antes.
En ese trayecto, Casafúa enlaza esas notas con las letras de sus canciones, algunas atravesadas por una extraña condición premonitoria, como si el arte hubiera sabido antes lo que el cuerpo tardó en comprender. Hiato no romantiza la herida ni se detiene en la pérdida: da cuenta de una experiencia vital que transforma el silencio en materia expresiva y el corte en posibilidad. Un libro que habla del ejemplo sereno de persistir, de escuchar lo que queda cuando la voz se interrumpe, y de cómo, incluso ahí, algo sigue cantando.
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