Uruguay – Venezuela: ¿Amigos otra vez?
24 junio 2025Un anuncio que tiene un trasfondo más allá de lo literal

Los gobiernos de Venezuela y Uruguay sacaron un comunicado conjunto el 12 de junio en el que anuncian que acordaron reactivar las relaciones consulares entre ambos países.
El comunicado dice, textual: “Como resultado del trabajo conjunto entre ambas partes, se ha decidido reactivar en los próximos días los servicios consulares de Uruguay en Caracas y de Venezuela en Montevideo, para atender las respectivas comunidades”.
En Uruguay, fue el canciller Mario Lubetkin el que fundamentó la decisión en una necesidad de crear “un canal urgente” que facilite la vida de los ciudadanos de ambos países en cuestiones de la vida cotidiana.
En los consulados se ejercen funciones de Oficial de Registro Civil y también funciones notariales, se tramitan documentos de identidad y de viaje, se expiden certificados de nacionalidad, y también se realizan otros trámites.
Pero, además, se dieron algunas situaciones complicadas que incidieron y que llevaron al canciller a decir que el tema así “no se sostenía más”.
Una de las que causó más tensión fue la detención del uruguayo Fabián Buglione, por quien Uruguay y Estados Unidos cooperan para obtener su liberación, después de las negativas del régimen chavista de aportar información sobre su paradero.
A su vez, hace algunas semanas falleció un venezolano de 32 años. El hombre residía en un apartamento en el centro de Montevideo y compartía la unidad con una mujer que lo encontró muerto sobre su cama, atado y sin señales evidentes de violencia. Las autoridades catalogaron el hecho como “muerte dudosa”, pero no ha habido avances notorios en la investigación.
El canciller informó que a esto se sumó la muerte de otro ciudadano uruguayo el 16 de mayo cerca de la ciudad de Maracaibo.
Sobre este último, Lubetkin aclaró que esta muerte se dio en circunstancias “normales”, pero que, al no existir relaciones entre ambos gobiernos, no se pudo dar asistencia a la familia del fallecido.
“Por el hecho de no tener un mínimo de relaciones consulares con Venezuela todo se nos está complicando con ese país y estamos buscando, tratando de acelerar caminos no para el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela, que hoy no está planteado, pero algún mecanismo consular”, dijo en una rueda de prensa.
Aclaró que el tema consular “no se pega a la forma diplomática de representación”. Dijo: “Nosotros no reconocemos los resultados de las últimas elecciones presidenciales y mantenemos esa posición”.
"Son todo el tipo de dificultades que un ciudadano tiene y recorre primero a su representación diplomática que hoy está cerrada", dijo Lubetkin a TV Ciudad. Aunque anunciaron que el camino consular es algo a ocurrir “en los próximos días”, no hubo más comunicaciones y de hecho la Cancillería maneja el tema con muchísima cautela para que no se frustre la negociación.
Vamos a poner un poco de contexto. El 28 de julio de 2024 fue la cuestionada reelección de Nicolás Maduro como presidente en Venezuela. En ese momento, el gobierno de Luis Lacalle Pou rechazó la proclamación de Maduro y apoyó el reclamo de fraude encabezado por la líder opositora María Corina Machado.
En consecuencia, Maduro rompió relaciones con Uruguay y otros ocho países de forma unilateral, alegando injerencia y amenaza de romper el principio de soberanía y autodefinición de los pueblos. Recordemos que eran elecciones que incumplían los estándares internacionales como la no proscripción de candidatos o partidos, un registro electoral abierto y transparente, entre otras cosas.
Pero además estamos hablando de un escenario de 3.000 presos políticos, 19 centros de tortura (esto según informes de ONU) y al menos cuatro partidos políticos judicializados (lo cual significa que la institucionalidad de los partidos fue entregada a otras personas). Además, hay 20 personas proscriptas o inhabilitadas para ser candidatos a la presidencia.
Antes de esta ruptura hubo un momento, en 2018, que se utilizó el protocolo de Ushuaia y se le suspendieron los derechos y deberes a Venezuela como estado miembro del Mercosur, pero sin llegar a más que eso.
Sí hay un antecedente de ruptura propiamente dicha cuando, a principios de la década de 1970, Venezuela rompió relaciones con Uruguay fruto del caso Elena Quinteros, que llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En ese entonces en Venezuela se luchaba por la democracia.
Pero volviendo a lo que ocurrió el año pasado, Maduro en realidad expulsó a todas las delegaciones diplomáticas de varios países, entre ellos Uruguay, con lo cual se terminó tanto la relación diplomática como consular. Lo cuenta Eber da Rosa, que fue embajador y cónsul de nuestro país en Caracas durante 2023 y hasta febrero de 2024, unos meses antes de que se terminara todo.
La embajadora que iba a suceder a Da Rosa era Silvana Montes de Oca. Como decía Da Rosa, quien ahora cumple funciones como intendente de Tacuarembó, no llegó a asumir.
En julio del 24 Maduro echó a los embajadores de Argentina, Chile, Costa Rica, Perú, Panamá, República Dominicana y Uruguay. Luego también se agregó Paraguay. Sin embargo, con países de Europa que tuvieron posiciones similares, no rompió relaciones. Solo con los del barrio. Actualmente, de la región, solo tiene relaciones con Brasil y Colombia.
¿Por qué? Para Diego Cabrita, venezolano radicado en Uruguay desde 2016, abogado especializado en temas internacionales, de migración y trata, se debe a que el régimen tiene “unos estándares de doble moral muy fuertes: no tiene relaciones diplomáticas con EEUU pero le vende petróleo, y si EEUU manda un enviado diplomático Maduro lo recibe en Miraflores”. Es un tema de utilidad.
Por otra parte, la decisión de retomar relaciones consulares ahora se da en el marco de un cambio de gobierno, luego de la asunción de Yamandú Orsi, algo que uno podría creer que seguramente incide. "Un gran favor hace Uruguay al abrir el consulado de Venezuela. Para ellos en este nuevo gobierno de Uruguay y 2025 le permite a Venezuela salir al ruido", señaló.
Cabrita fue consultor de OEA y de la OIM, y dirige una ONG que se llama Agenda de Derechos acá en Montevideo. Su opinión no es aislada: otro venezolano en Uruguay, Ángel Arellano, presidente de la cámara Venezolano-Uruguaya, dice que el anuncio es sorpresivo porque nada cambió en Venezuela (aunque sí en Uruguay, el signo ideológico del gobierno), y preocupa la carga política que pueda darle Maduro a este tema: sobre todo que se normalicen las relaciones con un régimen que tiene -decía él- comprobados casos de persecución de opositores en el exterior.
Una tercera voz en consonancia es la de Gustavo Becerra, que es coordinador del grupo político Vente Venezuela en Uruguay. Es el representante de María Corina Machado acá. El temor de Becerra es que este paso sea una maniobra de Maduro para negociar algo. "Abrir los servicios consulares es una necesidad para el ciudadano de a pie. Se precisan documentos, pasaportes, quedaron totalmente desamparados y tenemos una crisis de identidad provocada por este problema. No quisiéramos que esto se use para dar un espacio como base de operación política del régimen de Maduro en el país", remarcó.
Ahí Becerra introducía algo que, más allá de interpretaciones, es indiscutible: los problemas que trajo el fin de las relaciones consulares en julio del año pasado para los venezolanos en Uruguay, que según el censo son unos 33 mil, y para los uruguayos en Venezuela, que se estima son unos 9 mil.
Un paréntesis sobre esto: si bien el censo que se hizo en 2023 contó a 33 mil venezolanos, es una cifra que según Cabrita bajó considerablemente. Él la desglosa así: unos 40 mil venezolanos obtuvieron la residencia Mercosur; a eso se le deben sumar las solicitudes de refugio, que son más de 5 mil. Además están los hijos o nietos de uruguayos, que vienen de Venezuela con sus carreras y sus expectativas, y se enfrentan a las mismas vicisitudes que cualquier venezolano. También están las residencias en trámite.
Pero a esa cuenta hay que restarle también. Porque hay una determinada cantidad de los que obtuvieron residencia que decidieron irse. Y Cabrita nos decía que ellos, desde la comunidad venezolana en Uruguay, perciben que muchos se fueron el año pasado producto de varias cosas: el cambio de gestión, falta de trabajo, y porque hubo quienes eligieron Uruguay porque era lo más estable para un proceso de corto plazo pero era una transición para ir a otro país.
Y también cree que incidió la dificultad que hay para hacer trámites con las relaciones consulares frenadas. En suma, la estimación de este abogado especializado en temas de migración es que los venezolanos en Uruguay hoy son 20.000, no 33.000.
Ahora, volviendo a cómo afectó a las distintas comunidades extranjeras el cierre de las relaciones consulares, todos con los que hablamos están de acuerdo en que retomarlas es necesario justamente por las peripecias que se acumularon para la gente en estos casi 12 meses. Escuchemos lo que nos decía Arellano, de la cámara uruguayo-venezolana.
"La salida abrupta de la delegación diplomática rompió trámites en curso, solicitudes, situaciones que se tienen que regularizar desde el punto de vista diplomático y cuando expulsan a una delegación generan este tipo de problemas. No es descabellado pensar que se quiera tratar de buscar un canal para solucionar los problemas", remarcó Arellano.
Una aclaración sobre el tema de los pasaportes. Mientras funcionó el consulado, los venezolanos que querían venir a Uruguay podían sacar su residencia desde el consulado en Caracas y también los hijos y nietos de uruguayos podían tramitar sus pasaportes uruguayos allí. Esto era una ventaja para agilizar trámites pero también para gastar menos, porque Venezuela recauda a través de estas cosas y Uruguay no.
En todo este tiempo hubo cientos de miles sin poder hacer trámites, más los problemas de repatriación de los restos de personas fallecidas. Hay situaciones dramáticas. Cabrita, desde su ONG, acompañó el caso de un hombre que, por no poder renovar su pasaporte uruguayo en Venezuela, quedó detenido durante meses. Sí, así como lo oís.
Ante la ausencia de consulados, se activaron las negociaciones y las conversaciones. Verdaderos dolores de cabeza para Cancillería. ¿Qué se pudo hacer y qué no?
Desde Las Cosas en su Sitio pedimos esta información a Cancillería. La respuesta llegó por escrito porque no quieren hacer declaraciones en un momento que califican de “delicado”.
Pero vamos a leer lo que funcionarios técnicos del ministerio contestaron amablemente:
“En todo este tiempo se han tramitado cédulas de identidad y documentos de viaje como pasaportes o validos de regreso a la República. También se hicieron tramites de fe de vida que han permitido que nacionales puedan seguir cobrando su jubilación uruguaya. Se expidieron diversos certificados para que surtan efecto en Uruguay, como es el caso del compatriota fallecido para el que se realizó el certificado que establece que no falleció por enfermedades infectocontagiosas. Por otro lado, también se coordinaron acciones con diferentes instituciones a efectos de conseguir la partida de defunción y el apostillado de la misma, para luego poder trasladar los restos a Uruguay”.
Y luego reconocieron: “Todo lo anterior se hizo con grandes dificultades y en base a los esfuerzos y la buena voluntad del personal del ministerio de Relaciones exteriores y dependiendo también de los funcionarios venezolanos con quienes trabajaron”. También aclararon que “no se pudieron realizar poderes, inscripciones de partidas, visados, ni constancias de antecedentes”, entre otras cosas.
Vamos a compartir otras preguntas que le hicimos a Cancillería y las respuestas que nos dieron.
Preguntamos si al ministerio le consta que el gobierno de Venezuela sea consciente de que retomar las relaciones consulares no implica reconocer los resultados de las elecciones de 2024 en Venezuela. La respuesta fue: “El comunicado sobre la reapertura de relaciones consulares fue conjunto, fruto de un acuerdo. Les consta esa realidad”.
Sobre esto, en Venezuela no hubo prácticamente noticias que consignaran el anuncio conjunto. Los medios venezolanos no le dieron trascendencia.
Les preguntamos, también, cuándo empezaron las conversaciones diplomáticas para restablecer los servicios y en qué condiciones se dieron, pero los funcionarios no contestaron. Alegaron que es información privada que involucra a otro Estado.
Y finalmente preguntamos qué pasos está dando la Cancillería uruguaya para concretar el anuncio, y si se maneja algún plazo, y nos contestaron: “No hay plazos, se necesita tiempo”.
Esto nos parece importante porque, si bien se anunció, no es un hecho.
Para Diego Cabrita, que desde su ONG ha ayudado a muchos venezolanos y uruguayos en esta situación, una de las cosas más preocupantes es que, sin consulado en Venezuela, Uruguay carece del monitoreo de su gente. Sobre todo en lo que respecta al acceso a servicios básicos, medicamentos, alimentación, o al miedo de que estén sometidos a “amedrentamientos”.
En este sentido, si bien considera que a la población le puede ayudar mucho retomar las relaciones consulares, insistió con la visión política y aseguró que, detrás de esto, hay un “juego macabro” de Maduro.
"El que saldría ganando es el régimen de Venezuela con la apertura de relaciones diplomáticas con Uruguay. Ellos quieren ese titular, esa nota diplomática, ese restablecimiento, porque quiere decir que a pesar del rompimiento, hoy lo reconocen", sostuvo Cabrita.
No es una mirada necesariamente extendida. Para Eber Da Rosa, el exembajador de Uruguay en Venezuela, miembro del Partido Nacional que tan duro ha sido con el régimen, una cosa son las relaciones consulares y otra son las diplomáticas, y eso está claro y diferenciado. Para él, en caso de que esto sea una previa para restablecer las relaciones diplomáticas, es Maduro el que debe dar una explicación.
"No he oído hablar de restablecimiento de relaciones diplomáticas. Las relaciones no están en buenas condiciones y en función de la actitud de Maduro, es él quien tiene que darle explicaciones a Uruguay del porqué la actitud que asumió con Uruguay", señaló.
Da Rosa catalogaba de “conspiracionistas” a las voces que sugieren, como Cabrita, Arellano o Becerra, un “algo más” detrás de esto.
En la línea de las “conspiraciones”, un dato más: muchos de los funcionarios venezolanos en Uruguay se quedaron viviendo en Montevideo a pesar de que desde julio de 2024 dejaron de tener trabajo. Se quedaron en barrios de nivel socio económico alto, nos decía Cabrita, que detectó al menos a siete. “Nunca se fueron de acá. Es un asunto muy extraño porque Uruguay es un país caro, y cómo una persona puede vivir acá sin trabajar, y en Pocitos, durante tantos meses”, decía.
Eso puede alimentar la teoría de que no va a demorar mucho en abrirse de nuevo la embajada. Es una hipótesis, nada más.
Otra es que un enviado del régimen viajó al velorio de José Mujica y se fotografió con Lucía Topolansky. Fue Héctor Rodríguez, que fue diputado de la asamblea nacional, ministro de Maduro y un dirigente pesado del chavismo.
Uruguay nunca fue ajeno a lo que ocurre en Venezuela y ha sido tema de discusión y debate duro en el sistema político uruguayo. Y las relaciones, a pesar de la distancia geográfica, han sido profundas y diversas. También muy cambiantes.
Jorge Drexler hizo una canción que se llama “Despedir a los Glaciares” y está inspirada en los picos de la Sierra Nevada de Mérida (Venezuela), donde viven familiares de Drexler, y también donde nació el abo gado Diego Cabrita. Había cinco glaciares, de los cuales solo queda uno. Es un símbolo del cambio y de las transiciones.
Vamos a escucharla para cerrar este informe. Veremos cómo siguen las relaciones entre Uruguay y Venezuela, pero mientras tanto, quisimos poner este anuncio de las cancillerías en su sitio.
Escuchá el informe completo de Paula Barquet en Las Cosas en su Sitio: