
Gerardo Rebosio era seminarista hasta que conoció al amor de su vida, Mary Morel profesora de matemáticas. En un proceso casi alquimista donde se fusionaron la filosofía y las ciencias exactas, crearon una pequeña empresa de artículos eléctricos y de iluminación, cuyo primer y pequeño local, estaba instalado en la Calle Tristán Narvaja. Luego dieron a luz a sus hijos, creando una familia que fue creciendo casi a la par de aquella empresa que hoy llega al medio siglo.
En el medio, y jugando con los conceptos del rubro, tuvieron luces y sombras, pero nunca dejaron de lado los propósitos que le dieron nacimiento a Cablex: trabajo, ética, compromiso e innovación. Apostando al desarrollo desde el primer momento, hoy tienen cientos de obras a lo largo de todo el país, con iluminación de calles, rutas, estadios, y otros lugares públicos y privados.
Apelando a la tecnología que es referencia en el mundo, fueron sumando confianza que le permitió ser hoy una referencia para el Ministerio de Transporte y varias intendencias de todo el país, además del trabajo creciente con el sector privado. Ahora la idea es internacionalizar la marca, y para eso se integra un consorcio que en breve estará anunciando los primeros desembarcos en la región
Hablamos con Nicolás Rebosio, director de Cablex.