Viviendas con Apoyo: la desconocida opción del Mides que ya benefició a 500 personas en situación de calle

04 junio 2025

Hemos hablado varias veces sobre políticas de situación de calle y la complejidad que tiene el tema.

Hay un programa del que poco se habla y que poco se conoce, que se llama Viviendas con Apoyo. Su objetivo es proporcionar alojamiento de larga estadía en viviendas independientes y dispersas a personas adultas sin hogar.

Lo explica la exdirectora de Protección Social del Mides, ahora diputada nacionalista, Fernanda Auersperg, quien dijo que había muchas personas desde hace mucho tiempo que tal vez el único obstáculo que tenían era de ingresos que no les permitían costearse una casa. "Junto a este programa hubo otro de vales habitacionales que permitía costear pensiones para que las personas pudieran vivir de forma autónoma".

El programa Viviendas con Apoyo tiene varias modalidades: Viviendas dispersas, Vivienda conglomerada (complejo Ansina) y Vivienda colectiva (centro Alzaibar). También hay una modalidad en la que el Mides costea pensiones. Todo para intentar promover, en un futuro no muy lejano, la autonomía.

Uno de los indicadores centrales que se suelen medir en los programas que se basan en el modelo Housing First refiere a la continuidad en viviendas. Al respecto, un informe de evaluación del programa hecho en abril de 2024 observó los egresos a una vivienda autónoma, las permanencias dentro del programa, permanencias dentro de otra oferta habitacional de la dirección de Protección Social, y las desvinculaciones de los centros de esa dirección del MIDES.

En ese sentido se observó que, transcurridos al menos 18 meses desde el ingreso al programa, el nivel de continuidad en una vivienda es del 73.4 %. Este porcentaje se compone por la suma de los casos que egresaron autónomamente a una vivienda (21.5 %) y los que permanecían dentro de la que se les ofrece desde el Programa (51.9 %).

Si se considera que la meta propuesta en el diseño del Programa es de retención del 80 % a los 12 meses (una ventana más chica de observación), se constata un cumplimiento del objetivo, ya que la suma de los casos que permanecen en una vivienda en ese período de tiempo (sea por egreso autónomo o permanencia dentro del programa) alcanza al 80 % de los casos.

Vale decir que cuando se considera únicamente las permanencias dentro de la modalidad de vivienda dispersa a los 12 meses, el porcentaje de retención es del 57,6 %.

Si bien hay experiencias internacionales que muestran mayores niveles de permanencias, los resultados del caso uruguayo son similares los de Chile y se encuentra dentro del rango de resultados a nivel internacional.

El estudio analiza el antes y el después del ingreso al programa, y se observan diferentes resultados según la dimensión que se trate. Se aclara, a su vez, que las diferencias no pueden ser atribuidas estrictamente al ingreso en Viviendas con Apoyo.

Grado de conformidad con programa: los niveles de conformidad de quienes accedieron a las viviendas son muy altos, sobre todo en lo que refiere a las condiciones de la vivienda y los apoyos brindados por los equipos técnicos.

Valoración de la vivienda: en líneas generales se observa un alto grado de acuerdo en relación a las ventajas que brindan las viviendas. Sobre todo se acuerda con las nociones referidas a que las viviendas son un lugar seguro, en el que se siente libertad y autonomía.

Bienestar subjetivo: las situaciones son heterogéneas, y si bien se observa que un 41.2 % mejoró el puntaje de la escala de bienestar, el resultado no es tan contundente como se evidenció en la evaluación cualitativa realizada en 2022.

Salud física: pese a registrarse una mejora en las condiciones de descanso físico, aumenta el porcentaje de personas que declaran sufrir algún dolor o malestar físico.

Redes y vínculos: Hay casos en los que señala que mejoraron los vínculos (31.4 %). Pero cuando se considera el acceso a ayuda o la posibilidad de contar con apoyo emocional, no se registraron diferencias importantes entre el ingreso y los meses posteriores.

Experiencias de victimización: se registran leves disminuciones de las experiencias de agresiones verbales y robos.

Empleo e ingresos: Respecto al empleo, hay una leve disminución de las personas que declaran tener actividad remunerada. En relación a los ingresos económicos, se observa que los ingresos promedio en pesos (mensuales) se incrementan, en gran medida gracias a las transferencias monetarias otorgadas a partir del ingreso en el programa. Cuando se calculan los ingresos brutos restando esas transferencias, no se observan grandes diferencias. Sin embargo, se registra un incremento en el porcentaje de personas que tienen algún tipo de deuda, y esto se relaciona con un retraimiento de los ingresos netos.

La evaluación pone en evidencia uno de los desafíos planteados, referido a las permanencias en el largo plazo. En ese sentido, al momento de cierre de este informe (abril 2024) se han registrado avances a través de la firma de acuerdos con la ANV y el MVOT.

En esta línea, en 2024 el MIDES firmó un convenio específico con MVOT para la compra de hasta 100 viviendas para otorgar a personas en situación de calle, y que eventualmente se podría ampliar.

Otro de los aspectos que se retoman de las evaluaciones precedentes refiere a la cuestión de la convivencia forzada, y como en muchos casos opera como una limitante para el bienestar personal y el trabajo de los equipos técnicos, relegando la posibilidad de avanzar sobre otras dimensiones priorizadas por el programa.

En ese sentido se ha observado que en las viviendas dispersas (que es donde conviven entre menos personas) y más aún en esa modalidad donde viven personas solas, las condiciones son más favorables para el desarrollo de la autonomía y bienestar.

Escuchá el informe de Paula Barquet en Las Cosas en su Sitio: