Los liberados, las oportunidades laborales y el aporte de organizaciones sociales

25 abril 2025

¿Qué estrategias llevará la nueva gestión de la Dirección Nacional del Liberado? ¿Qué propuestas existen en las ONG?

La crisis del sistema penitenciario es una cuestión recurrente en la órbita pública. Todos hablan de la importancia de mejorar nuestras cárceles, de brindar oportunidades educativas y de generar puestos de trabajo para que quienes salgan, no se vean en la tentación de volver a delinquir.

Con este panorama fue que en Las Cosas en su Sitio nos propusimos indagar en cuál es el panorama hoy de las personas que salen del sistema y se reintegran a la vida en sociedad.

¿Qué tipo de oportunidades hay? ¿Cuál es la estrategia de la Direccional Nacional del Liberado para esta gestión?

Esas son algunas de las preguntas que buscaremos contestar en los próximos minutos.

La tasa de reincidencia de nuestro sistema es sumamente alta. Según un informe de 2023 de reincidencia penitenciaria, en 2019 el 29,2 por ciento había reincidido en un periodo de seis meses desde su primera excarcelación.

El 44,1 por ciento lo hizo en un periodo de un año, el 58,7 en dos años y el 65,6% en un período de tres años.

Esto, según detalla el informe, muestra que la curva de crecimiento tiende a aplanarse y ahí se alcanza la famosa tasa del 70 por ciento de reincidencia de la que siempre se habla.

Otro dato a destacar es que la reincidencia comienza a bajar en la medida que aumenta la edad de los liberados.

Los mayores porcentajes de reincidencia están entre los 18 y los 37 años y luego baja considerablemente.

Esta franja etaria, además, es de las que suele tener mayores tasas de desempleo cuando vamos a los números globales de trabajo en nuestro país.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, en Uruguay la tasa de desempleo es de 7,9 por ciento.

Sin embargo, cuando diferenciamos por franjas etarias vemos que la franja de 14 a 24 tiene un desempleo de 25,8 por ciento y la de 25 a 29 años tiene 11,4 por ciento.

Uno de los actores principales al momento de buscar oportunidades laborales y de generar estrategias para la reinserción de personas privadas de libertad es la Dirección Nacional del Liberado

Por eso hablamos con su presidente, Luis Parodi, quien señaló que, actualmente, son cerca de 400 las personas que realizan pasantías en organismos públicos, intendencias o empresas estatales.

Parodi enfatizó que ahora además de pedirle plata al Gobierno en el próximo presupuesto y de buscar ingresos por parte de los privados, también es necesario colaborar en un cambio de conciencia para que los liberados tengan oportunidades.

El presidente de DINALI consideró que hay voluntad política en todos los partidos para tomar medidas o favorecer a que pueda fortalecerse la Dirección del liberado y generar más oportunidades.

Uno de los disparadores de este informe, fue una llamada que nos llegó desde el Penal de Libertad de personas privadas de libertad que escuchan radio Sarandí.

Ellos nos comunicaron que una de las inquietudes que tienen es que están a pocos meses de salir de prisión y no saben qué será de sus vidas.

Uno de ellos quiere comenzar un emprendimiento de maderería, pero no sabía a dónde ir a preguntar.

Le consultamos a Parodi sobre este tipo de iniciativas o emprendimientos que surgen en el penal y remarcó que hay espacios para ir a consultar.

HOGAR CARDONER

¿Y qué pasa más allá de lo estatal?

En el barrio La Unión, sobre la transitada calle Comercio, hay una casa que no es una casa común: desde hace casi dos años es hogar de exreclusos e indigentes. Se trata del edificio de un colegio y liceo que cerró en la pandemia: el San Cayetano, de mismo nombre que la parroquia contigua. Allí, donde antes educaban niños, hoy hay gente que da su tiempo y energía por una segunda oportunidad para quienes perdieron la primera, muchas veces por la droga, o por abandono, o por circunstancias de la vida que no pudieron enfrentar.

Silvia Carro es contadora. Trabajaba en el rubro de pañales y toallas higiénicas; era voluntaria en la parroquia San Ignacio y también agente pastoral penitenciaria en el Comcar y Punta de Rieles. Una vez por semana iba a visitar presos, darles atención y afecto. Pero sentía que no alcanzaba.

Elaboró un proyecto por escrito y lo presentó al Mides, que lo aceptó con la condición de que ella misma hiciera gestiones en el centro de panaderos para certificar la capacitación que se daría. Y lo hizo. Le pasaron un presupuesto que se tradujo en un valor hora.

El edificio se lo dieron de la curia, en la Iglesia Católica. Pero no estuvo disponible desde el inicio. Cuenta que le pidió a Jacinto Vera “un esfuerzo” para conseguir un lugar. Eso fue un lunes, y el viernes le dieron la noticia de que tendría a su disposición el San Cayetano. El cura de la parroquia le dio una caja con unas 100 llaves que tuvo que probar hasta encontrar la correcta. De ahí en adelante, miles de peripecias debió atravesar hasta conformar el hogar Cardoner, desde reparar la instalación eléctrica hasta solucionar humedades, comprar tanque de agua nuevo. Dice que el 80% del trabajo físico lo hizo ella misma.

Todo lo fue superando porque tenía un objetivo claro: “La inserción social, laboral y alfabetización de gente liberada del sistema carcelario”.

Pero la dificultad mayor no fue lo edilicio, sino el consumo de sustancias que traían los que atravesaban la puerta.

Además del operador terapéutico, en Cardoner hay educadores, trabajador social, psicólogo y coordinador.

Silvia nos mostró el lugar donde se instaló el centro de capacitación de panadería con máquinas que se compraron. No hubo donaciones, fue el Mides el que pagó todo. Ahora buscan usar el hogar para incluir a mujeres de barrios periféricos, pero eso aún no está aprobado por el ministerio.

Actualmente en Cardoner viven 18 hombres, mayoría exreclusos, a los que se les da todo: no solo capacitación, sino remedios, lentes, aparatos. Hay cuatro dormitorios, cada uno para un máximo de cinco personas. Tienen clases de matemática e inglés, cuentan con gimnasio y están tratando de reunir fondos para armar un consultorio odontológico.

Los que acceden son gente derivada de la DINALI o de refugios. Llegan porque autoriza el Mides (la parte “gestor cupos”) y en Cardoner se estudia, se evalúa de nuevo el caso para ver el tema adicciones. Por el aprendizaje de Silvia y el equipo, si lleva ocho meses “limpio”, sin consumo, puede. Si no, no, porque no es un centro de adicciones. “Hubo que ser muy firmes porque los que venían con adicciones estropeaban todo el proyecto”, cuenta.

Pero, aún dejando afuera el problema de las drogas, aparecen otras dificultades. Concretamente, en lo relativo al trabajo, Silvia dice que intenta inculcarles a los internos que deben aportar, aunque sea muy poco, para estar en la formalidad con todo lo que ello implica y que no dependan de otros.

Hablamos con algunos internos del hogar. Uno de ellos es Adrián, quien salió hace tres semanas de la cárcel, después de 18 meses preso. Ahora quiere ser pastor católico, dice, aunque sabe que tiene que conseguir un trabajo pago.

Ahora está armando el currículum. Adrián tiene estudios que hizo en la cárcel, y quiere trabajar como asistente social.

Hablamos con Gabriel y Rodrigo, que provienen de la misma comunidad terapéutica en la que trataron su adicción. Ambos tienen experiencia en situación de calle. Gabriel estuvo dos años viviendo en la indigencia y la adicción. Rodrigo estuvo preso en Estados Unidos por una infracción de tránsito y, desde entonces, tuvo una seguidilla de situaciones que lo llevaron a tocar fondo y perder a su familia.

Silvia pide ayuda para terminar la instalación de un consultorio odontológico que, si bien ya tiene todos los equipos, es costosa

FUNDACIÓN FÉNIX

Otro de los casos de organizaciones que trabajan con personas que fueron liberadas es la Fundación Fénix.

En Las Cosas en su Sitio recibimos en estudio al coordinador de la Fundación Gonzalo Mieres y a Milton Pérez, que es un liberado que hace ya cuatro años que trabaja con ellos.

En la charla contaron cómo esta fundación ayuda y brinda oportunidades a las personas privadas de libertad con programas de apoyo integral que tienen el objetivo de dar herramientas para la reinserción en sociedad con varios pilares como el deporte, el desarrollo humano, el trabajo y la espiritualidad.

Milton Pérez contó que a través de esta Fundación uno de los primeros logros fue dejar las adicciones y reconstruir vínculos familiares, además de poder acceder a capacitaciones para desarrollarse laboralmente.

Escuchá el informe completo de Las Cosas en su Sitio: