
Basta imaginar la mesa familiar del típico asado, los tallarines del domingo, un cumpleaños o una navidad con una ausencia, para darnos cuenta de lo doloroso que es la desaparición de alguien querido. Si duele cuando ese familiar fallece, imaginen el no saber qué pasó, cómo está, si vive o no.
Ese doloroso camino lo transitan cientos de familias en Uruguay, cientos de grupos de amigos, que también sufren estas ausencias.Hoy se estima que unos mil ciudadanos permanecen desaparecidos, y sin que se tengan pistas sobre su presente.
Tras veinte años de funcionamiento del Departamento de Personas ausentes ¿cómo está funcionando? ¿Qué papel está jugando el parlamento? ¿Cuáles son las acciones urgentes, para que esta situación mejore? Aún con la herida abierta, muchas personas destinan mucho tiempo para sensibilizarnos a todos. Agenda Abierta para este tema, recibiendo a María Luisa Nogueira.