Ariel "Pinocho" Sosa, figura gigante del carnaval uruguayo

29 de septiembre 2021

Máximo referente de la categoría de Parodistas

El carnaval en la cultura uruguaya creció a la par de la sociedad, y como hijos de inmigrantes, adoptamos esa celebración, hasta hacerla bien nuestra.

Tan nuestra que hoy el carnaval uruguayo es diferente tanto al original como a cualquiera que se celebre en el resto del mundo.

Y a diferencia de otras tradiciones -que están más muertas que un faraón, al decir de Jaime Roos-, el carnaval oriental crece y se enriquece.

A lo largo de más de cien años de carnestolendas, el gran público de la fiesta de Momo se ha deleitado con coros afiatados -y no tanto-, cuplés descacharrantes, parodias casi perfectas, canciones memorables y actuaciones inolvidables.

Claro que detrás de esas caras pintadas están los hombres y mujeres que le dan vida a la fiesta.

Y como en todos los órdenes de la vida, unos destacan sobre otros.

El carnaval uruguayo acaba de perder físicamente a la figura que destacó sobre el resto de los carnavaleros en los últimos 40 años.

Alguien que ya es leyenda, por su propio legado y legajo. Alguien que fue mucho más que un referente en la historia del parodismo y el carnaval.

Porque a lo largo de cuatro décadas -y con solo tres noches de ausencia, como se encargó de remarcar en varias entrevistas- fue transformándose en uno de los personajes más influyentes.

Pinocho modificó los cimientos de una categoría como los parodistas, que para mantener su esencia tuvo pocas modificaciones en toda su historia, hasta que llegó él...

Con 17 primeros premios en su haber, además integra el grupo selecto de artistas más premiados individualmente a lo largo de la historia.

Con un invitado muy especial, un hermano de la vida como Aldo Martínez, acompáñenos a conocer la historia del hijo más loco de Momo.