Vecinos de Plaza Zabala entregaron carta y 300 firmas a IM; piden remoción de los bancos

21 de mayo 2019
Plaza Zabala

Un grupo de vecinos de la Plaza Zabala se reunieron este martes en la Intendencia de Montevideo con la directora de Desarrollo Urbano, arquitecta Silvana Pissano, con el director de Paseos Públicos, Álvaro Paciello, y el arquitecto Marcelo Roux. Allí les entregaron una carta con 300 firmas en la que manifiestan su pedido de remoción

Un grupo de vecinos de la Plaza Zabala se reunieron este martes en la Intendencia de Montevideo con la directora de Desarrollo Urbano, arquitecta Silvana Pissano, con el director de Paseos Públicos, Álvaro Paciello, y el arquitecto Marcelo Roux.

Allí les entregaron una carta con 300 firmas en la que manifiestan su pedido de remoción de los bancos colocados alrededor de la Plaza. Consideran que "atentan fuertemente con la configuración física, histórica y patrimonial de la Plaza Zabala", según dijeron a Radio Sarandí.

En el encuentro intercambiaron opiniones y, según los vecinos, los representantes de la Intendencia se mostraron receptivos. Les señalaron que en los próximos días se reunirán con el intendente y su Gabinete a fin de estudiar el reclamo. En una semana serán citados para una nueva reunión, dijeron.

Esta es la carta entregada a las autoridades.

CARTA DE LOS VECINOS DE PLAZA ZABALA DIRIGIDA A LAS AUTORIDADES DE LA IM, RESPECTO AL NUEVO EQUIPAMIENTO.

Montevideo, 14 de mayo de 2019

Por intermedio de esta misiva los vecinos de la Plaza Zabala manifestamos nuestro profundo desacuerdo con las obras que han comenzado a realizarse sobre Circunvalación Durango, tal como lo hicimos cuando se presentó el proyecto. Asimismo, solicitamos la pronta suspensión de esta operación y la remoción del mobiliario instalado en torno a la plaza.

La Plaza Zabala es una de las plazas más antiguas y hermosas de Montevideo. Es un espacio público que cuenta en sí mismo con gran valor histórico y paisajístico, por lo que no necesita en absoluto de la intervención que se está efectuando.

Este nuevo equipamiento, compuesto por toscos bancos y jardineras, resulta por demás pesado para ese lugar y violenta el refinado diseño realizado a fines del siglo XIX por Édouard André -célebre técnico francés de conocida actuación en los parques parisinos-, cuya propuesta conserva hasta hoy su plena belleza y vigencia.

La plaza funciona como un recinto calificado en medio de la trama urbana; toda la Ciudad Vieja disfruta de su calidad y hace uso de sus bondades formales y espaciales. Es además un lugar de interacción y encuentro, que habilita y promueve el buen relacionamiento entre vecinos, turistas y trabajadores de la zona. Se trata de un espacio único y singular en la ciudad, que debe ser cuidado en beneficio de todos los uruguayos.

El mobiliario urbano que allí se está instalando no genera ningún diálogo con la plaza ni con los edificios que la enmarcan. Es más, estropea su imagen y entorpece su funcionamiento, creando problemas que atentan contra sus cualidades patrimoniales. Y resulta, además, redundante: no encontramos razón alguna para que los usuarios de este espacio público prefieran sentarse en los nuevos bancos -que además son sumamente incómodos-, mirando hacia el costado de la plaza o hacia las puertas de los edificios, en lugar de ocupar los bancos de la propia plaza o su césped, bajo la sombra de sus espléndidas magnolias, como lo hacen habitualmente.

No nos oponemos a la intervención de espacios históricos con elementos nuevos y en clave contemporánea, pero creemos que ésta sólo se justifica cuando dichos espacios lo requieren por su abandono o por la reconversión de usos, cosa que no aplica en absoluto a la Plaza Zabala.

Si bien valoramos el esfuerzo departamental por mejorar los espacios públicos de la Ciudad Vieja, como la peatonalización de algunas calles o la reciente concreción de la Plaza 1, entendemos que no cabe aplicar aquí el criterio ya adoptado en calles lineales y estrechas -como Bartolomé Mitre y Washington- por lo que la introducción de este mobiliario en la plaza, es innecesaria e impertinente, dado que resulta incompatible con su condición patrimonial y sus criterios de diseño.

La plaza necesita, en cambio, que se priorice su propio mantenimiento -los canteros, por ejemplo, apenas cuentan con una canilla para su riego-, volcando en este objetivo primordial, los costosos recursos que deberán invertirse en mantener el nuevo equipamiento. Creemos necesario atender al adecuado cuidado de sus elementos -sus bancos, su enrejado, su fuente de hierro, sus áreas verdes- a fin de preservarla como un verdadero remanso para los habitantes de la Ciudad Vieja, para sus asiduos visitantes y para todos los montevideanos.

 

Escuchá además: Emma Sanguinetti | Polémica y debate sobre los bancos de la Plaza Zabala